Los efectos que causa la cuarentena a la mente

La cuarentena nos puede generar una desarmonía interna y llevarnos a sentir incoherencia entre lo que querríamos hacer y lo que se requiere que hagamos. Podemos sentir enorme necesidad de salir a la calle y seguir realizando actividades habituales en nuestra cotidianidad, pero también sabemos que la situación dicta que estemos en casa. 

Esta tensión, o disonancia cognitiva, puede hacernos replantear nuestras creencias a conveniencia propia, diciéndonos, por ejemplo, cosas como: “No pertenezco a la población vulnerable y por ello, aunque deba quedarme en casa, en todo caso salgo” o “Están exagerando la situación y es poco probable que a mí me toque la lotería del Coronavirus por salir un rato a la calle”.

Lo que sí es cierto es que la cuarentena en este momento ya no es una opción. Ni siquiera es una obligación por decreto. Fundamentalmente es un acto de salubridad, de civismo y de responsabilidad personal y colectiva. Como ejemplo de una buena razón para hacerlo, más allá de cumplir con los decretos gubernamentales, comparto este comentario que vi en las redes: “Duro es dejar de salir a la calle y más duro aún es cerrar un negocio por 3 o 5 semanas, pero mucho más duro es cerrar el ataúd de un ser querido por toda la vida”. 


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